Muchas veces el ejecutor ni siquiera advierte su discriminación ya que la tiene tan mamada desde su nacimiento.
Eso nos da la pauta de la importancia de la educación familiar y el ejemplo para determinar los permisos morales que una persona se da.
La figura del Cabrón
En esta clase de machismo el varón utiliza su fuerza, moral, física, psíquica o económica para doblegar y minimizar a la mujer. Estos individuos gustan de hacer sentir a la mujer inhibidas y atemorizadas, provocando sentimientos de desazón y baja autoestima.
El Manipulador
Sus maniobras son tan sutiles que llegan a pasar desapercibidas y conducen a la mujer a hacer cosas que no quiere y en la dirección que él elija; suelen aprovechar la confianza e ingenuidad de su pareja para conseguir lo que quieren sin ser evidentes.
El Oportunista
En las situaciones de crisis se presente el machista como el salvador, convenciendo a la mujer de que ella no sabe nada, no tiene calle, carece de experiencia, etc. para resolver los problemas.
El machista se vende como superhéroe.
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